El nacimiento de un concepto como "escultura", tiene una preñez dolorosa, incierta, dubitativa, extraña, de miles de años. Una vez parido... esculpir es sencillo.
Para que un filósofo fuera verdadero, hacía falta creer en él. Más esto, lo hacía falso. En nuestros tiempos, no sólo hace falta creer en él, sino, además hace falta, que tú mismo te mientas. Mas esto, te hace idiota... ¿Qué queda? Unos cuantos preciosos libros de "poesía" que leer... pero ninguna verdad . Y esta magnífica certeza, queridos hermanos, es lo mejor de todo...
A los cinco años se enamoró de la Paleontología. De ahí, toda una vida dedicada a la Ciencia, sin descuidar el incremento de una cultura universal, que quita el hipo. Una de las cosas que más le celebro es su justicia respecto a los antecedentes de sus propias ideas. El concepto de diferenciar entre el origen de un carácter y su utilización "adaptativa" última en los organismos, lo plantea endeudándose, noblemente, con el principio central de "La Genealogía de la Moral" de F. Nietzsche: "El origen de un rasgo, es independiente de la utilidad que se le da a través de la historia". Sólo una gran cultura y una conciencia histórica del conocimiento, puede producir este afortunado reconocimiento por parte de un Paleontólogo en toda regla, a un pensador tan poético y genial como Nietzsche. De otro, quizá se esperaría una estrechez de miras, rayando en lo "ilegal y fraudulento". Yo, en lo personal, me he sentido doblemente dichoso al leer todo lo refe...
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